Un amplio operativo de fiscalización permitió este miércoles clausurar una bodega clandestina y decomisar 47 mil unidades de bebidas alcohólicas desde un recinto ubicado en calle Picarte, en la comuna de Independencia, que funcionaba sin los permisos municipales correspondientes para el almacenamiento y comercialización de estos productos.
El procedimiento fue encabezado por el alcalde Agustín Iglesias, junto a funcionarios de la Dirección de Seguridad Pública, Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Paisajismo (Dimap), personal de Carabineros y el SAG, luego de que el municipio obtuviera una orden judicial de entrada y registro con facultades de incautación.
El establecimiento había sido objeto de fiscalizaciones anteriores por funcionar sin las autorizaciones correspondientes. A ello se suman reiterados reclamos de vecinos del sector por la presunta venta clandestina de bebidas alcohólicas.
“Estamos frente a una bodega clandestina, porque no tiene patente de alcohol ni autorización para funcionar como un lugar de acopio de este volumen. Hoy, con una orden judicial, pudimos ingresar y decomisar lo que se encontraba al interior”, señaló Iglesias.
En el marco de la intervención, se utilizaron cuatro camiones para trasladar las 47 mil unidades decomisadas hasta un centro de acopio bajo custodia municipal, donde permanecerán a la espera del procedimiento de destrucción correspondiente.
El jefe comunal agregó que este tipo de establecimientos puede tener un impacto directo en la seguridad y la convivencia de los barrios, especialmente cuando existe sospecha de que abastecen puntos de venta informal o sectores donde se registra consumo de alcohol en la vía pública.
“Este es un lugar que, presuntamente, abastece de alcohol a personas del sector y eventualmente también a quienes comercializan estos productos de manera ilegal. Tenemos que cortar esa cadena de abastecimiento y recuperar los espacios para nuestros vecinos”, afirmó Iglesias.
El alcalde también manifestó su preocupación por la comercialización de bebidas alcohólicas de alta graduación y bajo costo, conocidas popularmente como “pela cables”, cuyo consumo se relaciona con situaciones de consumo problemático de alcohol y que, según ha advertido el municipio, también tiene efectos en sectores donde existe presencia de personas en situación de calle.

















